“Estoy segura que cuando tenga mi propia familia, seguiré aplicando todo lo que aprendí”.


Ana Claudia Román


Antes de vivir el Programa de Liderazgo para Adolescentes yo era una persona algo tímida, se podría decir que me ponía bastantes “peros” en la vida y que probablemente solo me importaba “el qué diran las personas de mi” (un poco superficial). Además, estaba lejos de tener una buena relación con mis padres, mucho menos hacer algo realmente en familia o valorar el tiempo que pasaba en mi casa. La relacion con mis hermanos era aun más alejada porque cada uno veía por lo suyo.

Fue justamente mi hermana quien me invitó a participar del programa, ella participó en el Programa de Liderazgo para Adultos. Cuando me dijo que era un taller de liderazgo no tenia la más remota idea de qué iba a suceder ahí adentro, o mejor dicho, tenía ideas equivocadas de lo que podía pasar. No podría negar que mi actitud antes de iniciar el taller era de flojera, porque era “perder un fin de semana”.

Pero ya una vez dentro, me di cuenta que el programa había llegado a mi vida justo en el momento indicado. Conocí a personas increíbles que nunca se han negado a escucharme y que, habiendo pasado ya 5 años, siguen siendo mis grandes amigos. Estoy segura que en el proceso no había nada establecido, porque cada persona es diferente y buscamos cosas distintas, pero esas diferencias se complementan en el tiempo que pasamos juntos y el programa solo es el inicio del camino, porque la vida tiene mucho más para cada uno de nosotros.

El programa me dio “los lentes” para poder ver con claridad algunas cosas que no veía antes y aprovechar las oportunidades que la vida me da. Además, me dio bastantes herramientas que utilizo cada día, como: salir de mi zona cómoda, ser puntual, trabajar en equipo, definir mis metas y lograrlas. Por otro lado, la relación con mi familia mejoró mucho. Se generó el inicio de un proceso familiar a la par de un proceso personal con cada integrante de mi familia que se podria decir formó la familia que ahora somos. Comprendí que la familia es un equipo al cual le hace falta un empujoncito todos los días para que funcione. No hay nada como sentarme después de las clases en la universidad y poder hablar con mi mamá o mi papa de cómo me va o cuales son mis planes a futuro cuando ya esté a puerta de graduarme.

Hoy podrás ser una adolescente, lo cual te lleva a tener pocas responsabilidades, pero eso es momentáneo y pronto tendrás que asumir nuevas responsabilidades. Decir que yo aplico día a día lo que aprendí en el programa podría sonar falso, ¿cierto? Pero la verdad es que hasta el día de hoy lo hago, porque siempre tengo algo nuevo que aprender de mí misma y de los demás. Estoy segura que cuando tenga mi propia familia, seguiré aplicando todo lo que aprendí. Recomendar el programa es algo que siempre hago y seguiré haciendo, pero sobre todo lo que más recomiendo es ir con la apertura de dejarte llevar porque es una gran oportunidad para tu vida.



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