Liderazgo: ¿tu rostro encaja?

Liderazgo: ¿tu rostro encaja?

Nunca juzguen un libro por su portada. Este el tipo de consejo de negocios que los líderes ofrecen a su personal. Aparentemente, sin embargo, la apariencia física sí proporciona una parcialidad significativa en el proceso de selección de líderes.

Esta es la conclusión que un estudio sobre las reacciones de las personas a rostros anónimos, llevado a cabo por Dawn Eubanks, profesora asociada de ciencias y técnicas del comportamiento en la Escuela de Negocios de Warwick.

En una serie de experimentos diseñados para descubrir qué tan bien las personas podrían adivinar en cuál industria trabajan los líderes sólo por su rostro, los participantes notaron que podían categorizar con éxito los líderes de los negocios, los deportes y las fuerzas armadas, aunque les fue difícil categorizar a los líderes políticos.

La implicación es que, dentro de los negocios, las fuerzas armadas y los deportes, aquellos que logran alcanzar los puestos más altos de liderazgo comparten características faciales comunes que los distinguen de líderes de otros campos.

“La explicación más plausible, según nuestra opinión, es que se selecciona a los líderes, al menos en parte, según cómo lucen”, afirma la profesora Eubanks.

“Parece que, en efecto, las personas tienen estas ideas implícitas, no sólo sobre líderes en general, sino sobre líderes en campos particulares. Todos debemos tener las mismas clases de estereotipos”.

La investigación sugiere que los líderes se pueden beneficiar no sólo de tener rostros que luzcan competentes y atractivos, sino también de tener características faciales que “encajen” en cierto estereotipo únicamente asociado con su campo particular.

Los descubrimientos pueden ser vistos como depresivos en términos de alentar una mayor diversidad en los directorios. Todos los rostros elegidos para el estudio eran de hombres blancos de edad media.

La profesora Eubanks cree que los resultados pueden ser vistos como un argumento para más y más iniciativas de alentar una mayor diversidad de liderazgo corporativo, como el esfuerzo de lograr más ejecutivas mujeres en posiciones de alta gerencia.

“Es importante no dejar que las subjetividades implícitas se interpongan en el camino. Se debe garantizar un proceso de selección riguroso”, sostiene la profesora Eubanks.

La profesora Eubanks, junto con sus compañeros de investigación Cristopher Olivola, de la Universidad Mellon Carnwgie y Jeffrey Lovelace de la Universidad Estatal de Pensilvania, presentaron a personas de EE UU. y del Reino Unido fotos en blanco y negro de dos líderes en diversas secuencias. Por ejemplo, a algunos se les mostró un político y un director ejecutivo y luego se les preguntó que eligieran el jefe de negocios.

Las imágenes mostraron el rostro recortado de cada persona, no su cabello, para reducir las pistas que puedan delatar en campo en el cuál trabaja el líder.

Se utilizaron un total de 325 directores ejecutivos de Estados Unidos, 64 generales del ejército de EE. UU., 66 gobernadores estatales elegidos entre 1996 y 2006 y 43 entrenadores de futbol americano. No hubo rostros famosos en la muestra. También se preguntó a los 614 encuestados del Reino Unido que califiquen la seguridad de sus respuestas.

A pesar de la perspectiva pesimista de los participantes sobre sus estimaciones, descubrieron que los niveles de seguridad superaron las probabilidades en la mayoría de categorías de liderazgo.

“El hecho de que los participantes pudieran categorizar estos líderes a pesar de no reconocer sus rostros y que los líderes fueran de otros país es digno de resaltar”, dice la profesora Eubanks. “Esto sugiere que los estereotipos faciales sobre los líderes de negocios, fuerzas armadas y deportes pueden cruzar fronteras nacionales y culturales”.

Los participantes no pudieron categorizar jefes políticos así como lo hicieron con otros líderes, argumentando que los políticos pueden no tener características faciales únicas y distinguibles que revelen su campo de liderazgo.

Los encuestados evaluaron que los líderes militares y deportivos lucen menos atractivos y cálidos que los otros. Por otro lado, los encuestados veían a los líderes de negocios con rostros particularmente competentes, mientras que los líderes militares eran identificados por tener un rostro más masculino y maduro que el de los otros líderes.

El estudio no mencionaba nada sobre si poseer las características faciales de un líder significaba que la persona podía ser un gran líder, notal la profesora Eubanks.

“No significa que debes tener cierta apariencia para desempeñarte en al mejor nivel”, dice. “Sólo que poseer algunas de estas características estereotípicas puede facilitar adecuarse al molde. Eso sería un problema”.