4 Tips de Coaching que Funcionan en el Trabajo y en el Mundo Real

Escrito por on 11 julio, 2014

Muchos gerentes luchan para encontrar la mejor manera de alentar, motivar, entusiasmar y desarrollar a su equipo. La variedad de personalidades con las que tenemos que lidiar todos los días nos hace difícil determinar cómo conseguir el mejor desempeño para un grupo tan diverso de personas que resultan ser tu equipo.

Aún así, es tu responsabilidad como líder corporativo la de crear el clima y entorno para que tu gente prospere. Sin el desarrollo que es necesario para mejorar el desempeño y el logro de objetivos, a tu equipo le falta la chispa y creatividad que establecerá una ventaja competitiva para tu negocio (y para ti mismo).

De lejos la mejor manera de construir esta plataforma para el crecimiento es mediante el desarrollo y crianza de un estilo de manejo que motive la creatividad, inspire la participación y facilite el crecimiento personal. Darle tiempo a este estilo es obligatorio si quieres explotar el potencial de tu gente.

La mayoría de gerentes descubren que cuando entrenan a su gente con técnicas de coaching corporativo efectivas, consiguen mejores resultados que con otros estilos. Aquí hay cuatro tips de coaching que funcionan realmente y te llevan a conseguir logros importantes.

 

1) Alienta la autoevaluación

Conseguir que la persona evalúe su propio desempeño en base a un conjunto de parámetros y criterios acordados le ayuda a identificar dónde puede mejorar. Por supuesto, tienes una gran idea de lo que necesitan hacer y cómo debe hacerlo, pero cuando ellos descubren áreas que conocen de ellos mismos, esto motiva la responsabilidad personal y los motiva a alcanzar el nivel de desempeño que quieren lograr.

Esta responsabilidad personal los lleva a buscar oportunidades por ellos mismos, más que cuando se les dice que lo hagan. La autoevaluación conduce a la autoconciencia, la que, en sí misma, incrementa la inteligencia emocional y agrega espíritu y concentración a las tareas que deben cumplir.

 

2) Crea una visión que inspire

Mucha gente parece ser floja. Lo que ocurre realmente es que no tienen objetivos que les inspiren. Toma a una persona floja y dale algo que le motive, la flojera desaparecerá rápidamente.

Crear metas, objetivos y resultados en sí mismos no inspiran. Tienen que ser metas que valgan la pena, cosas que hagan que la persona salte de la cama en la mañana. Simplemente ir a hacer el trabajo no es inspirador para la mayoría de personas. Entonces tienen que haber resultados que la persona quiera lograr, objetivos que dirijan su desempeño. Sin ellos, el trabajo es solo un trabajo.

Si encuentras a tu gente gimiendo o quejándose más de lo que deberían, revisa si es porque están desmotivados o si el trabajo no es inspirador. Un factor impacta en el otro.

Tener una visión creativa desarrolla la iniciativa proactiva de la gente y dirige sus acciones hacia los objetivos deseados. Sin ella, la gente trabaja a un nivel mediocre porque es cómodo y significa que no toman responsabilidad por su desempeño.

 

3) Establece expectativas desafiantes

Cuando se han establecido las metas inspiradoras, coloca hitos en el camino.
Si haces un viaje largo por carretera, no esperarías encontrar señales de tu destino al inicio del camino. Sueles buscar lugares y ciudades en el camino que te den confianza de que estás yendo en la dirección correcta.

Los hitos que pones en el trayecto de tu equipo deben convencerlos de que están progresando y logrando resultados efectivos. La mejor manera de hacerlo es establecer expectativas realistas pero desafiantes sobre los niveles de desempeño mientras trabajas para alcanzar las metas acordadas.

Estas expectativas, relacionadas a los resultados finales que deseas que la persona alcance, son pequeños pedazos de un gran pastel. El progreso debe ser medible, como el odómetro de tu auto te muestra la cantidad de kilómetros que has hecho en tu viaje.

El entrenado debe sentir que sus fuerzas estan siendo utilizadas, sus ideas siendo implementadas y sus logros reconocidos. Establecer expectativas realizables los motiva a buscar alternativas por ellos mismos, más que tener que pedir tu consejo y guía en cada paso.

 

4) Construye compromiso

Algunos de los propósitos del coaching son permitirle a tu equipo tomar riesgos, hacer decisiones, resolver problemas y construir confianza en su propia habilidad de lograr lo mejor de ellos.

Cuando los entrenes para tomar esas responsabilidades, los motivas para a adueñarse de los resultados que logran. La persona empieza a ver que su trabajo duro da frutos, su atención al detalle proveerá recursos efectivos con resultados para todos.

Las excusas se vuelven menos frecuentes, las quejas se dejan de lado y resolver problemas de manera creativa se vuelve placentero. Ellos empiezan a mejorar bajo presión y a ganar impulso hacia los resultados.

Esto inicia el compromiso porque se dan cuenta que están a cargo y empiezan a ver su trabajo como su propia firma de excelencia. Se vuelven creativos como regla en vez de como excepción y empiezan a generar opciones y vienen con las mejores soluciones. Y buscan la excelencia en todo lo que hacen.

Usando estos cuatro consejos, verás un cambio notable en la forma en la que los miembros de tu equipo aceptan tareas y los resultados serán impresionantes y de largo alcance, mientras liberas su potencial y los envías en el camino a descubrir más destinos.

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